Hace unos días estuvimos de viaje con mi mujer en el centro del país visitando unos amigos. Hace muchos años que ellos viven con sus hijos en un kibutz. Alternar la vida de ciudad con la de un lugar campestre como aquel ofrece un descanso verdaderamente reparador. Si a ello agregamos la posibilidad de visitar a verdaderos amigos que siempre nos ofrecen un recibimiento desinteresado y repleto de "mimos" se entenderá porqué durante tantos años los visitamos asiduamente y nos quedamos allí algunos días compartiendo charlas y experiencias de las que supongo todos resultamos retroalimentados espiritualmente.
Solemos sentarnos en el amplio porche de entrada a la casa rodeada de jardines. Tomamos mate, café y charlamos. Siempre lo mismo, siempre en el mismo lugar. Será que a los cuatro nos gusta tanto. Aunque a veces se acerca más gente agregándose a la amena tertulia.
Pero en esta última visita, estando todos sentados y disfrutando en ese mismo lugar, en un momento dado mi vista se depositó en una simpática y extraña estatuilla tallada cuya imagen mostraba algunas personas abrazadas por los hombros y formando un círculo cerrado. La gente que allí estaba, conversaba pero yo no sé lo que decían porque en ese preciso momento mi vista y mi mente quedaron absortas en la estatuilla. Mis pensamientos volaron hacia imágenes que me llevaban a verme ofreciéndoles a mis amigos comprarles aquel adorno. Pero desestimé la idea aún antes de que se completara pensando que pudieran ofenderse. Pensé que tampoco era necesario hacerla mía. Era suficiente con observarla. Se me antojó como la imagen perfecta de la amistad y el amor al prójimo. No comenté nada. Tampoco pude saber si aquel estático objeto había quizás estado allí siempre en oportunidad de visitas anteriores. Pero no me pareció importante saberlo.
Volvimos de regreso a Eilat, donde vivimos. Apenas unos días después, recibo entre otros, un mail del grupo UNIBLOG al que pertenezco. Un joven de nombre César se presenta agradeciendo su inclusión como miembro del grupo. Visito su blog "El arte de vivir... y dejar vivir", le dejo un comentario, luego le doy la bienvenida, intercambiamos algunas amistosas palabras y cada uno continúa con lo suyo. Me quedo intranquilo pensando que algo se me escapó. Vuelvo a entrar en su blog y me dirijo directamente al pie de la primera página como si supiera adonde voy o qué es lo que busco. Y allí estaba, la fotografía de la misma estatuilla, las personas abrazándose (la pieza era de un color levemente más oscuro), acompañada de un excelente texto sobre la amistad, la empatía, el amor y la preocupación por los demás; y los a veces no tan convenientes lazos de dependencia, bajo el título: "Otro punto de vista", fechado el 9 de octubre del corriente año. La verdad es que no me sorprendí. Dejé un nuevo comentario a César en el lugar del post y me retiré, teniendo la certeza de que estas cosas suceden todo el tiempo. Lo que ocurre es que la mayor parte de las veces se nos escapan.
A continuación, los enlaces al blog de mi amigo César y al artículo de referencia:
"El arte de vivir... y dejar vivir, de César"


























9 comments:
¿Cómo estás mi buen amigo? No podía dejar pasar más tiempo tras tus palabras. Siempre estás conmigo. Por las razones que da la vida hay cosas, pero sobre todo personas, que dejan una huella indeleble. Y tú, para mí, eres una de ellas. Y aunque ahora carezco de mucho "tiempo" (siempre él), no podía menos que decirte algo. Gracias por tus palabras, por tu interés, por estar. Más adelante trataré de hablar más contigo, por el puro placer de hacerlo y para seguir en ese contacto que va más allá de las meras palabras, que llega dentro. Mi buen y querido amigo, un fuerte abrazo de este tu amigo.
Por cierto, precioso artículo.
Diego
Aquí estoy, Diego, para cuando necesites, cuando quieras o cuando se dé. Cualquiera sea de los "cuando" siempre encontrará un "siempre".
Tu amigo, Rudy.
Rudy: No sabes en qué momento crucial has aparecido...desde luego, comparto contigo que no es casualidad. Todo va encajando como un puzzle que he comenzado hace unos cuantos años cuando decidí ser YO MISMO. Gracias por compartir la experiencia de tu post, y gracias, por llamarme amigo. Un abrazo.
Bueno, César, quizás "la estatuilla" sea un símbolo de lo que se inicia o continuará en nuestras vidas.
Enhorabuena.
Un abrazo.
Rudy
Talvéz suene algo duro, estimado Rudy; pero difinitivamente, quien ya no cree en casualidades, lamentablemente está siendo ignorante.Lo comento por la física cuántica, aquella que está rompiendo todos los esquemas.
Se siente, se piensa(conciente o inconciente) y se realiza.
Salu2
Querido Laín, la física cuántica es una teoría moderna y apasionante que nos acerca a nuestros orígenes en el Cosmos, pero de todas maneras considero que es necesario continuar aceptando la diversidad de opiniones.
Un abrazo.
Rudy
Porsupuesto, amigo.Siempre todo tratará de aquello.El libre albedrío.
Un saludo sincero,
Laín
La verdad radica en el ego. Cito ego porque ha sido un post anterior de Rudy, cuya visión me ha gustado mucho.
Pero voy a describir la otra cara del ego, esa que necesitamos tener para no dejarnos morir ante las tempestades de la vida.
La verdad radica en el ego se refiere, a que tal vez vemos lo que necesitamos ver. Compartimos una misma sintonía con las personas porque vivenciamos una misma realidad. Casualidad, causalidad, azar.......física cuantica, metafísica....karma, sincronicidad.
Tantos nombres y teorías para intentar describir algo simple e irrefutable, como la verdad que ha vivenciado Rudy y que ha compartido con quien quiera leerla.
Rudy: permiteme decirte que debes conseguir esa estatuilla. Es un hermoso símbolo.
Un saludo
Flor
Mi querida Florencia, gracias por tus aportes que vienen a desarmar un poco nuestras estanterías mentales en momentos en que quizás pensamos que ya tenemos todo claro y nos invita a continuar pensando.
Saludos.
Rudy
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