Quienes me conocen saben que no es ánimo de crítica el que me moviliza a expresar mi opinión y sentir en determinadas circunstancias. El siguiente caso de un joven exponente del arte, pintando a su propio padre agonizando debido a una enfermedad terminal y hasta sus últimos momentos me enfrentó, como nos sucede a todos a veces, con imaginarias imágenes que me colocaban a mí mismo en la misma situación frente a un ser querido.
La espontánea pregunta que me surgió y supe responder con la misma espontaneidad aunque no puedo saber si con certeza, fue: ¿Podría acaso yo, como escritor, ir volcando en un texto una descripción pormenorizada del sufrimiento y los momentos finales de un ser querido a medida que lo observo?
De inmediato arribo a la conclusión de que yo no podría. Son situaciones que quitan por completo mi posibilidad de inspiración. Sé que intentaría realizar el esfuerzo sólo en el caso de que quien padece me lo pidiera. Que yo descubriera que le es importante documentar los momentos en tiempo cierto para quien sufre y sabe que sus últimos momentos se aproximan. Sé también que podría recibir una fuerte inspiración después de acaecida su muerte en virtud de mis afectos y como catarsis de una situación traumática vivida. Aunque también todos sabemos que momentos como aquellos cuando se presentan suelen sorprendernos con reacciones que a veces no hubiésemos podido imaginar.
De todos modos, es una suerte que no todos seamos iguales. Admiro esa capacidad en este joven artista y espero le haya sido útil para atenuar el dolor de su pérdida y a la vez que haya logrado traer momentos de alivio al enfermo al saber que su dolencia quedaría perpetuada en el lienzo.
A continuación, un vídeo sobre el artista Ariel Mlynarzewicz, mostrándonos su taller, su vida repleta de fantasmas y bohemia relatada por el mismo pintor a la vez que completa pinceladas de uno de sus tantos cuadros; y el enlace a la nota: "Cuadro a cuadro, un artista pintó la agonía de su padre", aparecida en Clarín.com, con fecha 24 de febrero de 2009.







































6 comments:
Creo que yo tampoco podría llevar un diario sobre una persona que sufre. Cómo se hace eso sin que no te afecte emocionalmente. Hay que ser o muy valiente o muy generoso, pero creo que en cualquier caso es estremecedor.
Saludos desde La ventana de los sueños, blog literario.
Pues cada quien con su tema, ¿no? menos mal que no es realista el hombre, jeje
saludos amigo Rudy
Así es, Anabel, se debe de hacer muy difícil desplegar cualquier arte que uno lleva dentro, que es siempre creativo, en momentos en que uno comparte sufrimiento con un ser que se aleja. Pero existen excepciones, como la de este joven maestro de la pintura.
Un saludo, amiga.
Rudy
Las sensaciones y los afectos suelen resaltar la realidad misma haciendo más detallada cada una de sus asperezas. Gracias por tu visita, querido Laín.
Rudy
Yo creo Rudy, que el dolor se expresa de multitud de maneras y entiendo perfectamente, yo que pasé por un tema similar, que uno se ayude a volcar la angustia de la mejor forma que tenga a mano.
Pero como todo, siempre depende de la persona y que con lo que hace, considere que guarda el respeto al otro.
Un saludo
Creo que el límite del exhibicionismo es el buen gusto,
y exponer, a una persona, en un estado tan intimo ,como es su propia muerte ,es de mal gusto, obsceno, diría yo
En un todo de acuerdo contigo, marido... La forma de expresar sentimientos y la intimidad de los afectos no se discute. Y mucho menos con quienes han atravesado situaciones similares.
Saludos para ti también.
Rudy
Bueno, Eduprecidente (con c), no dejando de respetar tu opinión, considero que pueden habitar afectos y formas de expresión determinadas e íntimas para que una persona se vea estimulada a expresarse de tal manera. Por otro lado no se puede descartar la posibilidad de una solicitud expresa por parte del enfermo, lo que pondría a cualquiera en una difícil disyuntiva para rechazar tal pedido.
Pero tal cual te he dicho, si esto produce tal rechazo en ti, será que toca principios fuertemente arraigados, igualmente respetables.
No deja de ser un tema sensible y delicado para el que siempre será difícil encontrar una única respuesta.
Un afectuoso saludo.
Rudy
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