En cierta oportunidad me encontraba participando de un tipo de reunión, de las que no suelo frecuentar. Mucha gente, mucho ruido. Bebida, música, humo. Al alejarme del lugar (no me refiero físicamente), podía observar los borrosos rostros del resto de la gente, entre tinieblas de humo de cigarrillos, acompañando el alto volumen de una música, la que nadie parecía escuchar y escuchando la conversación de la gente, unida en un bullicioso murmullo al unísono, el que, singularmente, no decía nada.
Yo tenía dos posibilidades: salir corriendo, para no quedarme en un lugar tan poco placentero, o encontrar y sumergirme en algún rincón de aquel insufrible lugar, en el cual pudiera encontrar el placer de la distracción y el disfrute. Opté por lo segundo. Quizás, como un desafío a mí mismo. Para poder así encontrar que el mundo puede ser cambiado desde sus pequeñeces. Si bien, no para todos, al menos para uno mismo. Y descubrir que una situación, por más límite que se nos presente, puede ser vista de otra manera. Y este pensamiento me alegró.
Me encontraba pues, de pronto, compartiendo una agradable charla con un compañero de conversación.
Y le decía yo a quien me escuchaba con verdadera atención, que existe gente que se esfuerza en encontrar el camino acertado, sin equivocaciones. Que repudian la injusticia, amparándose siempre en lo que consideran justo. Odian el mal y defienden siempre el bien. Y yo digo, que todos estos conceptos, virtudes y defectos, no existen. Solo se trata de una fantasiosa creación humana. Y lo único que en realidad existe es el resultado. Y agregué, no sin temer confundirlo aún más:
“Todo es, lo que resulta ser, después de todos nuestros esfuerzos por lograr que fuera de determinada manera”.
Pareciendo entender a lo que yo me refería, pero aún no del todo convencido, mi interlocutor agregó:
“Con ese criterio, lo único que se lograría es quitar todo el estímulo del ser humano, por concretar logros y perfeccionarse. Enmendar errores, cambiar rumbos, eliminar situaciones injustas. Luchar por el bien, intentando eliminar el mal. Con tu criterio, nada de todo eso tendría sentido”.
Cuando hubo finalizado, yo agregué:
“Todos los esfuerzos que sentimos deseos de realizar, en base a nuestras más profundas convicciones, valen la pena de ser intentados. Podemos pasar una vida intentando cambiar cosas, esforzándonos por imponer principios. Todo esto esta calculado, debe ocurrir para llegar al resultado. Podremos sentir que lo hemos logrado con éxito o que hemos fracasado. Pero éstas serán sólo sensaciones. En realidad y de manera objetiva lo único que habrá es un resultado. El único posible y verdadero. Haciendo un rápido balance de nuestras vidas, podremos fácilmente concluir que luego de nuestros esfuerzos por influir en las cosas y situaciones, y habiéndolo logrado o no, en parte o en todo, éste es el único y verdadero resultado. Y definitivamente, no es ni bueno ni malo, no justo ni injusto, no acertado ni equivocado".
Mi interlocutor me dedicó una mirada muy extraña. Se levantó de su silla. Con muy buenos modales, dijo:
“Permiso”.
Y se retiró. Apenas unos segundos después, se mezcló entre los borrosos rostros del resto de la gente, entre tinieblas de humo de cigarrillos, acompañando el alto volumen de una música, la que nadie parecía escuchar. Mientras tanto yo, quedé solo, escuchando la conversación de la gente, unida en un bullicioso murmullo al unísono, el que, singularmente, no decía nada.




















































12 comments:
Yo pienso que, tal vez, lo que verdaderamente nos debería importar como seres humanos no es el resultado en sí, sino el camino que hemos recorrido. Una vez que el resultado existe, poco queda por hacer, hayamos logrado o no lo que pretendíamos, hayamos influido o no en el resultado obtenido.
m...
pues a mí me parece que con ese criterio, se lograría arradicar la mentira.Por eso ese hombre mejor se fue.
Pero pidió permiso¿eso valió algo,o no,Rudy?
jeje
¡Ay el mundo y sus máscaras!
Creo que lo más importante, es dar todo lo que verdaderamente está en el alma, en cualquier tarea o circunstancia por sencilla que parezca.
Un abrazo, amigo
La verdad Rudy leyendo lo que has escrito me imagino a mi misma en esa situación muy buen relato amigo
Creo que es importante el resultado (dímelo hoy que me llegó la última nota), pero lo realmente bonito es mirar atrás y ver el camino, y ver si lograste ayudar a alguien en él y de qué te sirvió.
En cualquier caso, y volviendo al tema del relato, máscaras nos encontramos por doquier...
Saludos Rudy. Feliz semana.
Que bien retratado Rudy. A veces tenemos interés en saber más cosas pero si nos parecen un poco complicadas salimos huyendo.
Gracias.
Besets.
Silvia querida, es cierto lo que tú mencionas pero el personaje del texto intenta situarse en reflexiones que corren como al costado de nosotros mismos, a otro nivel, no más alto ni más bajo, sino distinto. Por ello es que él no se refiere a nuestros intereses o conveniencias, sino a lo que realmente es, aun anterior a la creación del cerebro (mente, alma, espíritu) humano. Nosotros solemos poner significado y relativizar todas las cosas. Nuestra idiosincrasia mental es inquieta y nunca nos resultará fácil aceptar que las cosas son lo que son o lo que pueden ser. Resulta similar al conocido ejemplo que la física cuántica nos trae cuando explica que "cuando de un árbol cae un fruto a la tierra, esa caída y el ruido que emite sólo existen si hay alguien allí observando y escuchando".
Un saludo.
Me quedo con tu última frase, Laín, maravillosa y muy propia de ti. Gracias, amigo, también por el humor siempre necesario.
Querida Fiaris, yo también me he imaginado a mí mismo en esa situación y te diré que no me ha agradado tener que reconocer tantas limitaciones. Pero es lo que hay, y está bien también.
Besos.
Mi respuesta, Juanjo, es la misma que le ofrecí a Silvia (es lo único que tengo para ofrecer en un comentario y que no signifique escribir un libro).
Por otro lado, me alegro que haya llegado tu nota porque sé que será buena... y en lo demás, coincido plenamente contigo (en este mundanal ruido que hacemos los terrestres para vivir).
Un abrazo, amigo.
Esto que dices, Edda, me gustó. Es uno de mis puntos (aunque no me gusten las huidas, debemos reconocer que están... están).
Mal que nos pese continuamos siendo humanos; dioses seremos en la próxima dimensión.
Saluditos, querida amiga.
¡Excelentes reflexiones, amigo Rudy!
La primera que tomo es muy simple y completamente certera: "(...)...Para poder así encontrar que el mundo puede ser cambiado desde sus pequeñeces. Si bien, no para todos, al menos para uno mismo. Y descubrir que una situación, por más límite que se nos presente, puede ser vista de otra manera...".
Yo pienso algo muy parecido respecto de los otros dos pensamientos que tomo de tu texto: que, al final, lo único que existe es el resultado y que todo eso de luchar por algo o no, virtudes y defectos y otros etcéteras, en verdad, no existe.
El humano monta un escenario en donde no había nada y después se cree que el escenario existe.
Otra gran verdad para mí es lo que mencionas cuando dices que, en definitiva, el único resultado que queda es el que fue posible de hecho y el cual termina siendo el verdadero: y sea como fuere la visión del hombre sobre ese resultado, éste no es ni justo ni injusto ni acertado ni desacertado.
Lo que vos ves como un resultado yo lo veo como un registro. Para mí, todo es un registro. Las cosas animadas e inanimadas, las que tienen vida y las que no, lo humano y lo que no es humano, todo realiza un registro, una mueca en la red existencial. ¿Qué es el hombre para decir que esta muesca es totalmente justa o injusta?
Un saludo, Rudyyyyyyyyyyyyyyyyyy!!!!!!! =_0
Muy bien narrada la atmósfera y la situación. Hay mucha gente que se levanta en cuanto no tiene nada más que añadir, porque o no le apetece o porque sólo se encuentra a gusto en cuanto puede aportar algo y defenderlo con vehemencia.
Un gran párrafo final, lo suscribo.
Un abrazo!
Pues yo creo como Silvia y Juanjo que no solo importa el resultado sino también el camino recorrido para llegar a ese resultado
de todas formas y como apunta Adax, y cnfirmas tú quien es el hombre para juzgar si el resultado es juso o no..,
Un besote, Ross
Pues me agrada mucho lo de "registro" porque es un término muy representativo de lo que queremos decir.
Lo "registraré" sin olvidar lo que los casi ancianos con experiencia podemos aprender de los entusiastas y reflexivos jóvenes de hoy día.
Julio, tu acertado comentario me trae a colación el recuerdo de las veces en que planteamos situaciones sin saber que lo hacemos y las aprecian los demás cuando se ven plasmadas en el papel. No todo lo que pensamos y hacemos viaja desde nuestro consciente. Algo que todos sabemos pero que se nos dificulta identificar.
Gracias por tu reflexión.
Ross, no sé si debamos plantearnos en esos términos la intervención del hombre en la decisión de qué es o no justo. Me inclino más a intentar comprender la visceralidad humana del término, un concepto que no surge en ningún animal ni vegetal y que por supuesto no existía anterior a nosotros. Es nuestra férrea idea de dualidad antagónica la que nos impulsa de manera compulsiva a sentenciar entre dos situaciones aparentemente encontradas.
Continúo con placer, reflexionando y aprendiendo de toda vuestra colaboración. Una vez más, gracias.
El resultado distorsiona el camino.
Saludos.
Alejandro, no sé desde que aspecto estarás viendo el tema pero a mí se me antoja más como que el resultado es siempre el final y llega luego de haber recorrido el camino. Es éste el que podrá distorsionar el resultado.
Un saludo y gracias.
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