A continuación transcribo algunos aspectos que considero importantes de nuestra relación con el dinero en este "mundo de papelitos" en que todos estamos acostumbrados a vivir.
Difícilmente exista situación más engañosa que la que expone nuestra relación con el dinero. La mayoría de nosotros creemos saber cuánto lo amamos o lo odiamos (figurativamente), pero no sabemos advertir que este sentimiento nuestro, por así decirlo, se encuentra relacionado con qué cantidad del mismo poseemos o carecemos. A veces, también tiene que ver con qué hemos obtenido del mismo, además de posesiones y/o bienestar. O qué es lo que pretendemos obtener. Resulta que quien haya interrumpido su relación con un ser querido por desavenencias económicas, quedando un vacío en su corazón; o quien haya sufrido un ataque cardíaco o cualquier otro trastorno grave de su salud como consecuencia de las peripecias económicas vividas (por dar sólo algunos de los tantos ejemplos existentes), suponemos que no manifestará hacia él gran simpatía, aun cuando reconozca su necesidad de poseerlo, como un mal necesario. Quien haya padecido profundas penurias económicas, a veces junto a sus familiares (pobreza, hambre, enfermedades, hasta llegar a veces a la muerte por falta de atención médica y/o provisión de medicamentos) creará probablemente, un lazo indestructible con el dinero que colocará a éste en primer lugar en su lista de prioridades con el único objetivo de obtener poder a través de su posesión y evitar carencias futuras.
Es también conocida la situación psicológica de alta dependencia al dinero con motivo del mal manejo o manipuleo de sentimientos como el amor, los celos, la envidia y por supuesto, la codicia, entre otros. En todos estos casos, la persona se crea la ilusoria sensación de poder satisfacerse afectivamente a través de su posesión. Aun en los casos en que dichas personas lograran relacionarse con otras que accedieran a vender sus afectos por dinero, esta actitud no dejaría de ser un error, en cuyo contexto ambas personas quedarían convertidas en víctimas de la misma trampa.
La obtención de dinero no puede nunca configurar una meta en sí misma, sino ser sólo vehículo para la obtención de ciertos objetivos. Pero dichos objetivos, como la adquisición de la casa, el automóvil o la avioneta de nuestros sueños, se descubrirán como metas ilusorias para lograr la felicidad plena, ni bien sean adquiridas.
El dinero en sí mismo no posee ningún valor intrínseco. Se trata de un trozo de papel o moneda a los que por motivos de comodidad se les adjudica un determinado valor. Es el intermediario existente entre los objetos de valor, consumo y servicios, y nosotros. Es la versión moderna y ágil del antiguo trueque.
Colocar la obtención de dinero como una meta en nuestra vida es un error que arrastra errores creándonos la ilusión de que acumulando cantidades astronómicas del mismo, seremos felices. No precisamos explicar aquí que esto no es cierto. Los resultados están allí fuera, por doquier, al alcance de todos los que deseen enterarse.
Toma la debida distancia del dinero a los efectos de poder atribuirle su verdadero valor. Si no permites que compre tu moral o que adquiera el dominio sobre ti, si logras adjudicarle su verdadero valor como herramienta de pago de todo lo necesario y lo utilizas como elemento de estabilidad material para hacer frente a las necesidades propias y las de los tuyos, lograrás servirte de él y no que él se sirva de ti. No lo utilices para obtener poder, no dejes que engendre en ti el sentimiento de codicia. No le permitas al dinero cambiar quien tú eres y estarás colocándolo exactamente en el lugar que le corresponde. Si has logrado purificar tu amor lo suficiente, sentirás la necesidad de compartir con el prójimo necesitado, una parte de tu dinero que consideres sobrante.
Fragmento extraído del libro: "Recopilando Reflexiones ¿Hacia dónde nos dirigimos?"

























6 comments:
Rudy, tu articulo como siempre lleva una gran connotación, y un buen planteamiento. De plano soy tu fans. Creo que el secreto esta, en el fragmento de hacia donde nos dirijimos:" lograrás servirte de él y no que él se sirva de ti." y también pienso que lo que es poco, mucho para otros, y viceversa, pero si te da alguna seguridad, por lo menos en aspectos como la salud que planteas. Aunque tambien se dan casos de: "hasta que el dinero nos separe". Lo que sí, es que ere quien eres, no por tu dinero, eso lo tienes hoy y puedes no tenerlo mañana. Un fuerte abrazo, mi amigo
Me ha encantado tu reflexión, querido amigo!
Realmente has dado las claves para que no convertirnos en eclavos de ésos papelitos.
Si bien es cierto que son necesarios para nuestro sustento, no lo es para el logro de la felicidad, que se halla en valores y motivaciones mas espirituales.
Además, ¿qué precio le pondríamos a la sonrisa de nuestros hijos,por ejemplo?
Lo importante, no lo alcanzan a comprar los papelitos.
Gracias por pensamientos como éstos que nos traen a la memoria el verdadero valor de las cosas.
Un abrazo!
Siempre es un placer leer tus escritos y reflexiones.
Con esa delicadez, ecuanimidad y objetividad que te caracteriza.
Un abrazo querido amigo.
En una sociedad, al menos la de Buenos Aires, donde el único valor es el dinero, vale tu reflexión.
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R.C., gracias por tu acertado comentario.
Gracias, Alex, veo que compartimos pareceres en el tema y me alegro por ello.
No sé si soy tan objetivo (intento serlo) pero sí que digo lo que pienso. Gracias, querida Malina.
Arnaldo, no sólo en Buenos Aires el único valor es el dinero. Creo que es un mal que viene propagándose por el mundo y nos está atacando con más fuerza letal que la última pandemia.
Hola Luis Ángel, estudiaré la propuesta y te contestaré por mail privado.
Gracias por tu interés.
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