LIBRO ABIERTO: Una rosa por un puñal
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* Miembro de la Asociación Israelí de Escritores en Lengua Castellana (AIELC).

* Miembro de Escritores Club (Agrupación de Escritores Independientes de Habla Hispana).

* Asesor de la Academia Filosófica Hebrea "Sinaí".

Mención de honor en el OCTAVO CERTAMEN NACIONAL Y TERCERO INTERNACIONAL DE CUENTO Y POESÍA JUNINPAIS2009 (Argentina), obtenida con el cuento "Viaje fantástico al bosque encantado".


Mención de Honor "Voz Hispana" otorgada por Ediciones Independientes MAR EN PROA (México), en calidad de finalista del Concurso de Cuento Breve, con "Dimensiones amorosas" y coautor de la Antología correspondiente.

Distinción recibida de C.I.C.L.A., Centro Israelí para las Comunidades Iberoamericanas, en la Universidad Hebrea de Jerusalém.

Uno de los ganadores del Concurso Internacional de Relato Latin Heritage Foundation, con el relato titulado: "Godo".

Dirección de correo electrónico personal del autor:

rudyspillman@gmail.com


Especial diseño del presente blog para teléfonos celulares

agosto 18, 2009

Una rosa por un puñal



Hacía dos meses que Santi había debido atravesar una seria y complicada intervención quirúrgica en su columna vertebral luego de su desafortunado accidente de tránsito. Su recuperación superaba las expectativas hasta de los mismos médicos. Ya podía caminar sus 200 metros diarios y continuaba asistiendo de manera ininterrumpida a sus sesiones de fisioterapia. Su mejoría era tal que no cojeaba ni mostraba señal alguna que pudiera delatar lo que hacía tan poco tiempo había debido pasar. El único rastro de aquello era su todavía lento caminar.
La última semana Santi había decidido no continuar dependiendo de los familiares que debían alternar con sus ocupaciones turnándose para llevarlo en coche hasta la clínica donde realizaba sus ejercicios fisioterapéuticos, esperarlo y llevarlo de regreso a la casa. Si bien podía permitirse tomar un par de taxis cada vez sin que se descuajeringara el presupuesto familiar había optado por ir a pie, ida y vuelta, aunque ello le significara recorrer 500 metros en vez de los acostumbrados 200 al día. Estaba preparado.
Luego de aquellas últimas prácticas Santi se sentía mejor que nunca. Había recorrido los primeros 250 metros que separaban su casa del instituto de fisioterapia. Luego de completar como de costumbre su hora de ejercicios se disponía alegre y entusiasmado a volver a su hogar con más bríos y fuerzas que nunca desde el accidente. Llegó a una intersección, no había semáforos, y se dispuso con lentitud pero seguro, a cruzar la calzada por la franja peatonal. A mitad de camino observa un Audi avanzar a velocidad. No decidido aún a correr y quizás "echar por la borda" todo el trabajo de fisioterapia y los avances logrados, clava su vista en el conductor del coche que avanza hacia él, estudiando su accionar y preparado para pegar un salto de último momento o cualquier otra acrobacia no permitida pero preferida antes que ser arrollado nuevamente por un bólido, si ello se le hiciera imprescindible.
A medida que cauteloso y un poco preocupado Santi continuaba enfilando por la misma franja hacia la otra acera, iba girando su cabeza y parte de su torso con sus ojos todo el tiempo clavados en el mismo hombre, cuando se escuchó un leve y suave chirrido de cubiertas deteniéndose el Audi frente a las blancas y relucientes franjas, sin tocarlas. El rostro de Santi se relajó apareciendo un esbozo de sonrisa al comprobar que el peligro había pasado ya sin que él hubiera debido emplear peligrosas tácticas tarzanianas.
No así, de dentro del vehículo detenido y con notable actitud agresiva descendió un conductor visiblemente irritado pegando un portazo a su flamante coche. Santi se detuvo una vez arribado a la acera y quedó mirando al hombre sin entender qué era lo que sucedía. Su ingenuidad e inocencia lo instó a pegar un nuevo vistazo a la franja pintada en el piso para asegurarse de que había cruzado correctamente. El motor del Audi rugía pero el conductor parado a su lado en pose amenazante parecía querer rugir más:
- ¿Qué pasa, algún problema? -
Una de sus piernas se sacudía compulsiva, parecía presa de un tic. Sus manos, su mirada, su rostro, gesticulaban deseosos por empezar a los golpes.
- No, ¿porqué pregunta? -
Santi le respondió con otra pregunta, sonriendo y sin dejar de mostrar sorpresa por no saber cuál era el reclamo del extraño.
- ¿Qué me mirás tan insistente? ¿Te hice algo? ¿Te toqué? ¿¡Cuál es tu problema, eh!? -
El hombre avanzaba lento hacia Santi, moviendo con extrema e innecesaria energía las manos y elevando considerablemente el tono de su voz. Otros vehículos empezaban a amontonarse en el lugar, se escuchaban algunos bocinazos a la vez que curiosos peatones formaban un deformado círculo alrededor.
Santi se relajó aún más. En voz baja y amistosa, manteniendo una amplia sonrisa le comentó al nervioso hombrecillo:
- Mi "problema" es que hace dos meses fui atropellado y debí ser operado. Vengo de mis largas sesiones de fisioterapia. Discúlpame si te he "herido" con mi mirada -
Más sereno que nunca y dándole su cicatrizada espalda al extraño continuó con paso lento pero sin cojear, de regreso a la casa.
El conductor del Audi retrocedió unos pasos y con un rostro que tornó su enojo en vergüenza se escondió con rapidez detrás del volante, cerró la puerta esta vez con suavidad y desapareció del lugar. El bravo rugido de su motor no dejó escuchar los murmullos, comentarios y risotadas del improvisado público allí reunido.




8 comments:

Nelson Diaz dijo...

En esta ocasión que bien funciono esa cucharadita de miel, y como no... si estaba purificada con el dolor y la siempre aleccionadora presencia cercana de la muerte... Una Rosa por un Puñal... Brillante mi buen amigo.
Un cálido y afectuoso abrazo desde Venezuela.

Jose dijo...

conmovedora historia
que invita a reflexionar si somos humanos o salvajes animales
al director Herbert von Karajan
le paso algo parecido, luego de tropezar en una esquina y ser increpado, contesto amablente con una sonrisa -Herbert von Karajan para servirle.
Desmonto por completo a su agresor.

me ha gustado

un abrazo

Perséfone dijo...

Menos mal... Según iba leyendo esperaba otro tipo de final, creo que por desgracia más frecuente en nuestros días.

¿Sabes? Creo que si todos actuáramos a menudo como Santi nos iría mucho mejor.

O al menos ete mundo sería un lugar mucho más pacífico.

Bonita historia.

Un abrazo.

Nafire dijo...

Me ha llegado al corazón lo que has narrado ya que yo soy santi en mujer,siempre intentando con optimismo las rehabilitaciones ni las cuento y aun has de pedir perdon cuando no llegas ha tiempo a cruzar el semaforo, dolores del cuerpo y del alma que las compenso dando todo lo que puedo de cariño a los demas un abrazo.

Alejandro Pardellas dijo...

Un interesante relato,amigo mío.
Representa muy bien la actitud agresiva que predomina en ésta sociedad .
Yo mismo he sido testigo de acciones parecidas, donde las respuestas agresivas y fuera de tono son la respuesta a pequeñeces e ínfimas equivocaciones o malentendidos,por ejemplo.
Tal como recomienda el texto, una actitud más calmada y sosegada por nuestra parte obtendrá posiblemente mejores reacciones.
Un saludo!

DE INTERES dijo...

Mi amigo lindo, Rudy, tienes ese don de mantenerlo auno de un hilo entus narraciones, ya casi veía atropeyado a Santi, y en el ultumo momento das un giro para darnos la moraleja.Para discutir, o pelear se necesitan dos, si tomamos la actitud de Santi, el enojo irá desapareciendo del mundo. Un gran abrazo y paz en el alma

retroaimentaciondelser dijo...

Siempre me invitas a la reflexion, y soy una convencida que nadie resiste al amor genuino y la aceptacion del propio proceso.

Rudy Spillman dijo...

Brillante tu metafórica interpretación del relato, mi querido amigo Nelson.


Así es,Jose, a veces no logramos advertir el carácter paralizante y la capacidad de generar cambio que tiene el amor frente a las agresiones y la violencia.


Perséfone, tu comentario resume de manera precisa el efecto que se ha querido lograr en el lector. Gracias.


Bravo por ti, Nafire, me alegra de algún modo haber colaborado en mantener tu autoestima en el lugar que le corresponde.


Exacto, Alex, el relato intenta calcar situaciones reales y cambiarlas para bien.
Hace no mucho tiempo, aquí en una de las playas de Israel una persona resultó muerta. Discutía por una silla. Es común que se presente una situación similar riñendo por adjudicarse el aparcamiento del coche. Situaciones todas incomprensibles, pero que suceden. Y cada vez más a menudo.


R.C., tienes el don de alegrarle a uno el alma con tus palabras. El único pequeño inconveniente es que resulta a costas de ver elevarse nuestro ego.


Esto que comentas, querida Claudia, es precisamente nuestro arma frente a situaciones violentas.

Gracias a todos.

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