¿Porqué gritamos? ¿Qué nos induce a elevar la voz cuando nos expresamos? Muchos son los motivos. Intentaremos desarrollarlos y analizarlos brevemente. Pero antes de continuar sería conveniente que supiéramos algunas cosas:
- el alto volumen agregado a lo que queremos manifestar nunca nos otorgará la razón en lo que estamos diciendo.
- tampoco supondrá predominio o superioridad ante nuestros interlocutores. Antes bien mostrará debilidad, inseguridad y temor si nuestros gritos llevan implícita la intención de intimidar.
- demandará un mayor gasto de energía de nuestra parte en la comunicación.
- nos inducirá a nosotros y a nuestro/s interlocutor/es a la irritación, el enojo y todo otro sentimiento de impotencia e incomprensión pudiendo derivar en la violencia verbal (insultos) y/o física.
Los precedentes ítems obedecen únicamente a los casos en que nuestros gritos provengan de nuestro estado emocional que nos lleve a expresar nuestro mal humor o estado de nervios de tal manera.
Otras causas que nos llevarán a elevar la voz son:
- la distancia física existente con nuestro/s interlocutor/es que nos obligará a elevarla para ser escuchados.
- nuestra propia minusvalía auditiva que nos puede inducir a elevar la voz sin advertirlo.
- el comprobar que por cualquier motivo físico de interposición, en condiciones normales nuestra voz no será escuchada (por ej.: encontrarse encerrado dentro de un recinto hermético o aislado; y en el intento de comunicarnos con el exterior).
Como podemos apreciar existen variadas situaciones en las que nuestra posibilidad de elevar considerablemente la voz nos ofrecerá una herramienta útil y eficiente sin que deba estar siempre relacionada al insulto y el origen de la violencia. Debido a ello es menester saber apreciar correctamente la intención del grito dentro del contexto apropiado.
- el alto volumen agregado a lo que queremos manifestar nunca nos otorgará la razón en lo que estamos diciendo.
- tampoco supondrá predominio o superioridad ante nuestros interlocutores. Antes bien mostrará debilidad, inseguridad y temor si nuestros gritos llevan implícita la intención de intimidar.
- demandará un mayor gasto de energía de nuestra parte en la comunicación.
- nos inducirá a nosotros y a nuestro/s interlocutor/es a la irritación, el enojo y todo otro sentimiento de impotencia e incomprensión pudiendo derivar en la violencia verbal (insultos) y/o física.
Los precedentes ítems obedecen únicamente a los casos en que nuestros gritos provengan de nuestro estado emocional que nos lleve a expresar nuestro mal humor o estado de nervios de tal manera.
Otras causas que nos llevarán a elevar la voz son:
- la distancia física existente con nuestro/s interlocutor/es que nos obligará a elevarla para ser escuchados.
- nuestra propia minusvalía auditiva que nos puede inducir a elevar la voz sin advertirlo.
- el comprobar que por cualquier motivo físico de interposición, en condiciones normales nuestra voz no será escuchada (por ej.: encontrarse encerrado dentro de un recinto hermético o aislado; y en el intento de comunicarnos con el exterior).
Como podemos apreciar existen variadas situaciones en las que nuestra posibilidad de elevar considerablemente la voz nos ofrecerá una herramienta útil y eficiente sin que deba estar siempre relacionada al insulto y el origen de la violencia. Debido a ello es menester saber apreciar correctamente la intención del grito dentro del contexto apropiado.







































1 comments:
Nunca había reflexionado sobre el porqué la genta grita cuando habla, la verdad que a mí me molesta bastante esa actitud y tengo una técnica para ello que siempre me ha resultado efectiva, cuando me hablaban alto yo hablo bajito, si suben el tono aun lo bajo yo más hasta que la otra persona no entiende lo que digo y así le comento ves… “A mí me pasa lo mismo contigo, no me entero de nada” jajaja. Funciona o al menos hago pensar…
Un beso.
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