Cada momento en nuestras vidas es exacto el que debe ser. Tendremos los de alegría, los de pesar, los importantes e intrascendentes. Pero todos serán. No podremos detenerlos ni apurar su transitar. Nos esperan momentos allá, que no conocemos, pero vendrán. Están los que nunca llegarán. Y está bien que así sea. Serán momentos de otros, como están los que nos pertenecen y otras personas en el camino perderán. Es lo que nos enseña también el tiempo: a compartir lo que hay. Sin epítetos, sin revisar cualidades ni virtudes. Simplemente, dejándonos vivir y asimilar.
Hay quienes llegan a esta vida y en apenas unos momentos ya se van. Otros, quizás nosotros, acumulamos momentos en cantidad. Pero ¿quién nos asegura que la experiencia acumulada, de algo nos servirá? ¿Qué nos diferencia de los demás? ¿Qué es la vida, acaso la antonimia de la no-vida? ¿O todo es igual? Quizás nosotros percibamos todo dividido debido al creado concepto de la dualidad. Quizás cada uno de nuestros momentos esté dentro nuestro dispuesto a violentar su intimidad. Quizás éste, mi momento trascendental, me permita descubrirlo y exponerlo en su misteriosa temporalidad. Quizás... ya pasados todos nuestros momentos lo efímero se desvanezca sobre lo eterno y el péndulo del tiempo quede para siempre detenido por no estar.
Hay quienes llegan a esta vida y en apenas unos momentos ya se van. Otros, quizás nosotros, acumulamos momentos en cantidad. Pero ¿quién nos asegura que la experiencia acumulada, de algo nos servirá? ¿Qué nos diferencia de los demás? ¿Qué es la vida, acaso la antonimia de la no-vida? ¿O todo es igual? Quizás nosotros percibamos todo dividido debido al creado concepto de la dualidad. Quizás cada uno de nuestros momentos esté dentro nuestro dispuesto a violentar su intimidad. Quizás éste, mi momento trascendental, me permita descubrirlo y exponerlo en su misteriosa temporalidad. Quizás... ya pasados todos nuestros momentos lo efímero se desvanezca sobre lo eterno y el péndulo del tiempo quede para siempre detenido por no estar.































































4 comments:
Mi querido Rudy, importante reflección, llama mi atención que los momentos puedesn ser los propios, y los momentos de los otros, pero la compartirlos: pienso se fusionan en un solo momento. Curioso el momento que llegara...no sabremos lo que este momento ya no brindara. Me gusta mucho... "ya pasados todos nuestros momentos lo efímero se desvanezca sobre lo eterno y el péndulo del tiempo quede para siempre detenido por no estar." Un fuerte abrazo mi amigo
Me quedo ahora pensando en los momentos sin sabor.
Esos mal llamados rutina, que se aceptan por llevar ese nombre, rutina.
Cuando vivir un momento se parece al Tao, una buena respiración, una sola, equivale a años de vida.
Abrazo
Excelente reflexión. Si se pudiera tener presente este concepto todo el timpo, o internalizarlo como un modo de vida... creo que sería más liviano todo y más fácil permanecer en el presente.
Muy muy buen blog, volveré.
Pero hay algunos momentos que sí deberían poderse apurar (las esperas)...
Otros en cambio estaría bien prolongarlos (los que pasamos con los seres queridos).
En fin, en cualquier caso, como dices, no se puede.
un abrazo Rudy.
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