(Relato corto en el que la falta de delito no queda demostrada)
Buenos Aires, septiembre 8, 2008
Marido: -¿Me podés jurar que no estás teniendo una relación con mi mujer?-
Hermano de Marido: -No... no puedo-
Marido: -Pero... ¡Hijo de mil p...!-
Buenos Aires, octubre 6, 2008
Empleado del Tribunal en lo Criminal (juicio oral y público): -¿Jura decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad?-
Marido: -Sí, juro-
Fiscal: -¿Sabía usted que su difunto hermano y su difunta esposa mantenían relaciones?-
Marido: -No, no lo supe hasta último momento-
Fiscal: -¿Y qué significa "último momento"?-
Marido: -Una semana antes del incendio desatado en la casa de mi hermano recibí una llamada telefónica. Una voz me dijo: "Tu hermano se revuelca en la cama con tu mujer". Y colgó-
Fiscal: -Y entonces usted no tuvo mejor idea que prenderle fuego a la casa de su hermano, estando ellos dentro y en pleno idilio-
Marido: -¡Nooooooo!... No, yo no los maté-
Fiscal: -¿Entonces...? Cuéntenos exactamente qué pasó-
Marido: -Luego de recibir la llamada me deprimí pero mi corazón no quería creer lo que mis oídos habían escuchado. Entonces fui a ver a mi hermano a su casa y le pregunté-
Fiscal: -Y él... ¿qué le respondió?-
Marido (llorando): -Confesó los hechos. Le dije que era un tremendo hijo de p... y no sé cuántos insultos más. Le escupí a la cara... y me fui. La angustia y el dolor me estaban matando. Llegué a casa, coloqué la traba a la puerta, dejé la "trabex" puesta para que mi mujer no pudiera abrir... no la quería ver más-
Fiscal: -¿Y cuándo fue que le prendió fuego a la casa de su hermano estando ellos dentro?-
Acapulco, diciembre 15, 2009
Esposa de Marido: -Mi amor... ¿me podés jurar que los dos cadáveres ya lo eran cuando los incineraste?-
Hermano de Marido: -¡Por supuesto! Te lo juro, querida. Ya te dije que mi amigo, que trabajaba en la Morgue de la Facultad de Medicina, me proporcionó dos cadáveres no identificados y sin reclamo alguno sobre ellos. Un hombre y una mujer. ¡Anónimos!... ¡No soy un asesino, mi vida! Lo único que hice yo es hacerlos cremar antes de provocar el incendio en la casa. Así me aseguré de que se mantuvieran "no identificados". Estamos muertos, te lo juro, mi amor. ¿Qué... no me creés? ¡Mirá... mirá nuestros nuevos pasaportes! ¿No ves que somos otras personas, mi vida? Ahora jurame vos que vas a olvidar todo esto ya y vamos a poder empezar una nueva vida, querida-

























6 comments:
Rudy, es genial como nos transportas de un momento donde el marido es sopsechoso al maquiavelico plan de los que empiezan una nueva vida, me gusta tu relato, y los juramentos son en Acapulco, han de estar felices en la playa, curioso como funciona la mente del hombre que puede crear estrategias y planes a su conveniencia,(idependientemente del hecho en si) un fuerte abrazo, amigo
Buenísimo tu relato Rudy. Buena estratagema la de los amantes.
Besos
Excelente relato, Rudy. Me atrapó totalmente.
Me parece además fantástico para llevar a un cortometraje.
te felicito!!
Un abrazo.
Un gran relato, me ha impactado el final, menudo final.
Abrazo
Muy bueno, me ha encantado. No me esperaba ese final. Que panda de ^*Ѩ#L:¨Ñ:**^¨K{[L¨, ¿no?
R.C., Nikkita, Marina, Jose, Hermes, me alegra que hayan disfrutado del relato.
Que estén bien, amigos.
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