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* Miembro de la Asociación Israelí de Escritores en Lengua Castellana (AIELC).

* Miembro de Escritores Club (Agrupación de Escritores Independientes de Habla Hispana).

* Asesor de la Academia Filosófica Hebrea "Sinaí".

Mención de honor en el OCTAVO CERTAMEN NACIONAL Y TERCERO INTERNACIONAL DE CUENTO Y POESÍA JUNINPAIS2009 (Argentina), obtenida con el cuento "Viaje fantástico al bosque encantado".


Mención de Honor "Voz Hispana" otorgada por Ediciones Independientes MAR EN PROA (México), en calidad de finalista del Concurso de Cuento Breve, con "Dimensiones amorosas" y coautor de la Antología correspondiente.

Distinción recibida de C.I.C.L.A., Centro Israelí para las Comunidades Iberoamericanas, en la Universidad Hebrea de Jerusalém.

Ganador del Concurso Internacional de Relato Latin Heritage Foundation, con el relato titulado: "Godo".

Dirección de correo electrónico personal del autor:

rudyspillman@gmail.com


Especial diseño del presente blog para teléfonos celulares

febrero 08, 2010

De la misma sangre, pero distinta


El amor existente entre padres e hijos suele ser uno de los más fuertes e incondicionales. Aunque muchas veces no sea expresado de acuerdo a lo que se siente. Un claro ejemplo lo constituye la equívoca actitud de los padres creyendo saber siempre qué es lo mejor para sus hijos. Creen saber qué los hará felices en vez de preguntárselo a ellos. Incluso luchan contra las metas de los jóvenes queridos. "No saben lo que quieren", suelen decir los padres. Pero no advierten que son ellos mismos los que creen estar luchando por los mejores intereses de sus hijos cuando lo que en realidad hacen es intentar concretar en las vidas de sus "siempre pequeños" (aunque ya no lo sean) sus propias necesidades e intereses, a veces intentando a través de ellos corregir propias frustraciones del pasado. "No quiero que le pase lo que me sucedió a mí", diría un progenitor preocupado por el futuro de su hijo. Pues que le cuente la experiencia y que el hijo decida.
Estas situaciones suelen generar una distancia entre ellos, además de la generacional ya existente y que de ambos lados resulta a veces difícil de conciliar.
Pero existe una situación que cuando se da, sin duda pone una brecha entre padres e hijos que llega a disfrazar de odio ese amor tan sublime existente entre los consanguíneos. Es cuando un padre o una madre intenta inculcarles a sus hijos principios morales y éticos que ellos mismos no cumplen o que violan sistemáticamente. Y lo hacen escondiendo su verdadera imagen e intentando sin embargo, mostrar coherencia entre sus enseñanzas y lo que ellos son. Pero está dicho que "las mentiras tienen patas cortas". Y cuando los hijos las descubren... ¡zas!... El mundo se desmorona. Para ambos, el decepcionado descubridor y el atormentado embustero. Y todo el amor, admiración y respeto prodigado pareciera en un tris verse convertido en odio, incomprensión y resentimiento.
Lo ideal sería que estas situaciones no se dieran. Si no inflamos el globo, éste nunca podrá explotar. Esto significa que el solo hecho de tener padres que roban, son alcohólicos o cometen infidelidad, por dar algunos ejemplos, no provocaría probablemente tal grado de ruptura con los hijos. El condicionante agregado de esconderles su verdadera situación vendiéndoles una imagen contraria y exigiendo sea imitada por ellos puede ser un detonante crucial en la relación paterno-filial. Sucede no pocas veces, que el padre o la madre no son conscientes del desdoblamiento que se produce entre lo que intentan enseñar y lo que ellos mismos son. Siempre se ve claro desde fuera. Si un amigo abordara al padre, preguntándole:
- ¿Pero cómo pretendes enseñar a tu hijo "tal cosa" si tú haces todo lo contrario? -
- Pero no es lo mismo – respondería de inmediato el padre, negándose a ver lo que está allí.
Lo más llamativo es que generalmente él cree lo que está pensando y diciendo. Es una especie de manipulación que hace consigo mismo. Mientras los padres que se encuentran en esta o similar situación no logren tomar conciencia de la realidad, caerán en sus propias garras corriendo el peligro de destruir por completa la deteriorada relación con sus hijos.
Esta misma situación se puede dar pero de manera inversa, en cuyo caso el mentiroso vendiendo una imagen diferente a la real sería el hijo. Pero los componentes afectivos de la relación entre padres e hijos son tales que condicionan en muchos de estos casos una mayor tolerancia por parte del progenitor engañado ofreciendo la posibilidad de que la ruptura pueda ser reparada.

Es común que los padres sientan culpa por errores cometidos en la educación de sus hijos. No es necesario sentirse así por más amor que uno les prodigue. No existe la posibilidad de no cometer equivocaciones en nuestra normalmente larga trayectoria como padres. Si nuestra voluntad e intención es su bien lo demás es una característica propia de nuestra imperfecta humanidad.

Imagen: Digital Blasphemy, by Ryan Bliss

12 comments:

Paco Alonso dijo...

Muy interesante lo que hoy nos acercas, los padres en su afán no dejan vivir muchas veces la vida a sus propios hijos.

Gracias por compartir.

Cálido abrazo.

Katy dijo...

Hola Rudy si la coherencia es el fundamento básico de cualquier persona madura, ha de ser más testimoinial con los hijos. Somos puntos de referencia para ellos. Y evidentemente los hijos no aprenden "IMITAN" slogan de Escuela de Padres del que fuí animadora muchos años.
Y esto es de uno de mis escritos:
"Nuestra tarea termina con su independencia, cuando les tratamos como adultos, y solo nos queda aguardar temblorosos su acierto en el camino elegido ".
Estar para cuando nos necesiten pero ellos son el único artífice de su vida.
Me ha gustado el enfoque de tu post.
Feliz semana

FAYNA dijo...

Estoy de acuerdo. En casa siempre nos inculcaron predicar con el ejemplo. Las dobleces siempre provocan situaciones de conflicto, y el presionar a los hijos para obtener lo que por nosotros mismos no hemos logrado, y que por otra parte, a ellos no les estimula para nada, matemáticamente acaba en fracaso.
Un abrazo fuerte.

Clara dijo...

Una entrada para reflexionar: Sé como yo quiero que seas.Cómo me gustaría ser,no como soy...
En el camino siendo padres todos aprendemos,una de las cosas qué particularmente he tenido que trabajarme com mis hijas es la aceptación...Pero una vez que esta se produce es un gustazo.

Un abrazo grande

Anónimo dijo...

Saludos. Sinceramente, creo que esta es la mejor reflexión sobre este tema que jamás he leído. Refleja exactamente lo que pasa, y creo que el autor tiene un concepto muy adecuado de la situación. Simplemente me gustaría que todos pudieran darse cuenta de esto, que creo que es una gran verdad.

Jose Jaime dijo...

Me quedo en el punto de dar ejemplo claro, con una buena base para que no nos pillen en mentira. Sin embargo la propia actitud humana tiene muchas contradicciones.

TR dijo...

Hola Rudy, pasa por mi blog tienes un regalo.

Vani dijo...

Hola amigo, simplemente comparto una frase que siempre la tengo presente... los niños aprenden lo que viven... gracias por compartir! Cariños!!

Francisco Javier Illán Vivas dijo...

Interesante, como siempre, amigo.

MALINA dijo...

Magnifico articulo que le lleva a uno a reflexionar.

Uno de los peores errores es precisamente este que tu apuntas: "Lo más llamativo es que generalmente él cree lo que está pensando y diciendo"

Gracias por compartir tus magnificos textos. Como siempre... un placer leerte amigo mio.

MaLiNa

Anónimo dijo...

Marina saludandole respetuosamente. En mis tiempos los hijos eramos lo que los padres no habian podido ser, o simplemente se nos ve como una inversion.Ahora para la mayoria ,los hijos son una molestia ni la madre ni el padre quiere atenderlos ni escucharlos por eso es que los jovenes se van por malos caminos. YO NO CREO EN EL AMOR DE LOS PADRES, ELLOS SOLO QUIEREN SU COMODIDAD.Y REPETIRLES AL LOS HIJOS DE LOS SACRIFICIOS QUE HACEN POR ELLOS.

Juegos de Carreras dijo...

ufff que tema !!! el día que los padres entiendan que los hijos no son nuestros, llegaran a ser mejores padres, yo a mis hijos no les digo jamás que tienen que ser cuando sean grandes, ellos que sean lo que ellos quieran, hay muchisimos padres que desde el día que nacen les tienen las carreras a sus hijos, me parece patetico y por eso termina fracasando la familia.

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