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* Miembro de la Asociación Israelí de Escritores en Lengua Castellana (AIELC).

* Miembro de Escritores Club (Agrupación de Escritores Independientes de Habla Hispana).

* Asesor de la Academia Filosófica Hebrea "Sinaí".

Mención de honor en el OCTAVO CERTAMEN NACIONAL Y TERCERO INTERNACIONAL DE CUENTO Y POESÍA JUNINPAIS2009 (Argentina), obtenida con el cuento "Viaje fantástico al bosque encantado".


Mención de Honor "Voz Hispana" otorgada por Ediciones Independientes MAR EN PROA (México), en calidad de finalista del Concurso de Cuento Breve, con "Dimensiones amorosas" y coautor de la Antología correspondiente.

Distinción recibida de C.I.C.L.A., Centro Israelí para las Comunidades Iberoamericanas, en la Universidad Hebrea de Jerusalém.

Ganador del Concurso Internacional de Relato Latin Heritage Foundation, con el relato titulado: "Godo".

Dirección de correo electrónico personal del autor:

rudyspillman@gmail.com


Especial diseño del presente blog para teléfonos celulares

febrero 15, 2010

Quitándose la vida de encima

El presente artículo no debe entenderse en ningún caso como un incentivo al suicidio sino todo lo contrario. Apuesto y siempre he apostado por la vida en todas sus formas y conceptos, respetando en última instancia la privativa y más íntima decisión del individuo en este sentido. Considero que una cosa no quita la otra de la misma manera que "lo cortés no quita lo valiente".

Venía recordando mis años en la facultad de Derecho, en Buenos Aires. Estudiando el código penal pude enterarme que el suicidio era considerado un delito penado con prisión. Es obvio que si el victimario que en este caso sería también la víctima lograra consumar el hecho, el legislador y las autoridades comprendían que no existiría manera de aplicarle pena alguna. La disposición más bien servía a la causa de inducir al sujeto a abstenerse de perpetrar el hecho. Y para el caso de que ejecutara la acción a pesar de la advertencia, que supiera que estaría sujeto a la aplicación de la pena correspondiente a la tentativa de suicidio para el caso de que su intento culminara frustrado. Años más tarde me enteré de fuentes que no puedo aseverar que hayan sido fidedignas, que la figura del suicidio había sido quitada del código o caída en desuso y que en los casos de intento no consumado no se aplicaba una pena por tentativa sino que se asistía al individuo, generalmente con asistencia psicológica. Entonces recuerdo que algo consolado, pensé: "Bueno, no todo parece estar perdido; no estamos tan locos como pensaba".
Pasaron muchos años y a la facultad no la visito ni para la nostalgia puesto que se encuentra a 16.000 Km. de donde actualmente vivo. Pero sí pude comprobar que a pesar de los años transcurridos, el problema no era del legislador ni de las autoridades judiciales. Ni siquiera pertenecía a un país determinado sino a toda una sociedad que aún hoy no sabe respetar el más íntimo de los derechos del ser humano, esto es, a vivir o dejar de vivir, según le plazca y a costa de poder equivocarse. Porque este riesgo también es algo que debe ser tomado por la propia persona si así lo decide. ¿No es aún peor que sea la sociedad la que se equivoque condenando a alguien a la tortura de continuar viviendo cuando por los motivos que sean ha decidido irse y no lo dejan? Podría aquí empezar a enumerar un sinfín de razones que pueden llevar a una persona a querer de manera categórica y determinante poner fin a su vida. Pero no lo haré porque resulta irrelevante. Pueden ser tanto dolores físicos como del alma. Podrían haberse prolongado algunas semanas como durante años. ¿Qué podría estar diciéndonos esto si lo que el individuo siente sólo él lo sabe? Y sólo él sabe también cuál y cuánto es el padecimiento soportable. Y cuáles los motivos que lo motivarán a querer irse o quedarse. Es personal, íntimo, privativo de cada persona y a la que le asiste el derecho de compartirlo o no con otras. Es un legítimo derecho con el que nace. Nadie debió otorgárselo ni puede quitárselo sino sólo reconocerlo como tal. Si la persona es adulta, imputable y se encuentra en su sano juicio, ¿quién tendrá más derecho que ella para tomar tal decisión? ¿Cómo puede ser que una sociedad que vive cometiendo errores se preocupe tanto por la posibilidad de equivocarse de un individuo que quiere decidir sobre su propia vida? Es verdad que una vez consumado el hecho no hay posibilidad de vuelta atrás. En última instancia, si uno comete un error lo hace con uno mismo y no con los demás. Toma en cuenta todas las circunstancias y consideraciones. Puede recibir el mayor apoyo posible de la comunidad y los seres queridos en el sentido de ser persuadido a esperar, reconsiderar, buscar otras alternativas. Pero creo que la última palabra nunca la pueden tener los demás. Es peyorativo, insultante, ultrajante y muestra una falta de piedad y sensibilidad hacia la persona que sufre. Constituye la más profunda grieta en la comprensión mutua que debe existir entre semejantes considerados la especie más evolucionada.

El tema de la eutanasia debe poseer una correcta legislación basada en una reglamentación que impida y evite que casos de homicidio, inducción o instigación al suicidio puedan verse disfrazados de suicidio, así como el impedimento de ser llevado a cabo por incapaces y menores de edad. Pero nunca administrarla de la manera que se lo hace actualmente en la mayor parte de los países del mundo, donde los impedimentos son tantos y tan absurdos que resultan en un sufrimiento agregado al que sufre el individuo convirtiéndolo en esclavo de la incomprensiva sociedad en la que vive.

Entonces, y luego de tantos años de haber abandonado los estudios en la facultad, advertí que en aquella oportunidad me había equivocado cuando pensé: "Bueno, no todo parece estar perdido; no estamos tan locos como pensaba".

Imagen: Victoria Carbonero, del blog Tardes con amigos

9 comments:

Katy dijo...

Hola Rudy, este tema es tan controvertido compo espinoso. Hay mil teorias, legislaciones, propuestas, teorías y modos de enfrentar esta situación.
Pero en última estancia yo creo este deseo de quitarse la vida en un 99% obedece a sentimientos de soledad, incompresión y falta de solidaridad que lleva al hombre a una profunda depresión por causa de la misma sociedad.
Cuando uno cree y siente que es un estorbo en una sociedad cómo la nuestra hedonista no tiene otra salida que la de quitarse de en medio.
Un abrazo, y gracias por comprtir este tema interesante.

Javier dijo...

Siempre me he preguntado si los que deciden suicidarse no tienen a nadie que les llore o que sufra su pérdida... si existe una sola persona que les llore o sufra su falta deberían pensarlo una y mil veces.
La paz de uno mismo no puede, o no debe, ser la causa de sufrimiento de un ser querido.

Felix Casanova Briceño dijo...

Estimado Rudy...

Estoy de acuerdo en que debería existir una legislación, incluso me atrevería a decir que internacional al respecto. Es cierto que es un tema muy delicado, por una parte Javier en su comentario tiene mucha razón, pero el que lo sufre y está muerto en vida también tiene derecho a elegir el camino. No se, es tan difícil...

Un fuerte abrazo.

silver´s moon dijo...

Complicado tema este del suicidio. Y es que hay muchas maneras de suicidarse, unos se quitan la vida de repente otros en cambio se van apagando poco a poco.

Sin ir más lejos tengo un familiar muy cercano en el hospital que ha decidido no seguir viviendo. Los médicos nos han dicho hoy mismo que le intentarán dar prozac durante 3 días para ver si lo animan y pueden trabajar con él, si con el prozac no lo consiguen le darán el alta para que se vaya a morir a casa. Está muy débil, tiene 8-4 de tensión y ya ni siquiera come, ha decidido que está cansado y que se queda aquí.

Con respecto al comentario de Javier, tengo un caso cercano de unos amigos cuyo hijo se suicidó, la madre casi se va detrás del disgusto, pero después de unos años y unos cuantos psicólogos se ha dado cuenta que da igual lo encima que estén los familiares, los cuidados y las muestras de cariño, también da igual el sufrimiento que pueda acarrear el suicidio a los familiares, según los psicólogos, en el momento que un suicida decide quitarse la vida, nada ni nadie le puede ayudar.

En fin, que es algo tan subjetivo que debería ser de libre decisión de cada uno. Según nuestra Constitución, el derecho a la vida es un derecho fundamental, pero este derecho no incluye el derecho a la propia muerte, tienes razón aún queda mucho por andar.

Un saludo

Anónimo dijo...

Mis saludos con respeto sr, Ruddy del anonimo con nombre MARINA. En mi tierra decimos que nadie sabe lo que trae el morral mas que el que lo carga.es muy facil opinar y hasta jusgar cuando no se ha estado en los zapatos de otro, en mi historial ciquiatrico tengo intento de suicidio en dos ocaciones.Y para mi , mi respeto tanto para el que lo intenta como para el que lo logra,es su personal desicion aunque sea un niño ,adolecente o persona mayor.el dolor y el sufrimiento no conocen la piedad. no importa si el problema es fisico o mental corra a un hospital o si esta hospitalizado pida medicamento que le ayuden y sacudase a los metiches sabe lo todo que lo ponen a uno peor y mas ansiosos.si puede doble la rodilla y pidale a Dios un milagro para usted.A mi me ha funcionado!

Retroalimentacion del Ser dijo...

Creo en la libertad de morir como me plazca y espero el cielo me conceda ese honor, que un dia me siente solo a esperar mi partida, entre montañas, a solas, conmigo, conciente del re-nacer ¿será esto suicidio? entonces muchas tribus lo han practicado, e hinduistas y algunos desconocidos...
Como siempre tus escritos generan preguntas...
Un abrazo mi querido amigo...

Poetiza dijo...

El tema del suicidio es muy complicado. A sido un placer reflexionar sobre este tema. Te dejo saludos y beso, cuidate.

Rudy Spillman dijo...

Es de estos temas comprometidos y delicados. Los que escribimos sobre los mismos no solemos aparecer siempre como buenos y lindos. Cuando yo los toco, lo hago sabiendo que quizás reciba puñaladas. Pero éstas son auténticas, sinceras, sentidas y con las mejores intenciones. Y por ello las valoro mucho y las respeto. Aprendo mucho de ellas, que es de lo que se trata.
La misma autenticidad y sinceridad reciben todos ustedes de mí. Aunque no siempre sea lindo lo que digo.
Katy, Javier, Félix, Silver's moon, Marina, Claudia y Poetiza, gracias por vuestra participación y valor para ser auténticos. He aprendido de ustedes. Valió la pena el dolor.

dondelohabredejado dijo...

Si quien decide suicidarse siente que lo que está viviendo no es vida que valga la pena y que ha llegado al límite de su sufrimiento y elige eso, creo que es respetable, es su libertad.
Más allá de lo que cada uno piense, creo que se debe respetar la libertad hasta en una decisión así.
Un abracito.

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