Recientemente, Steven Fink recibió un e-mail no solicitado que contenía fotos de una mujer desnuda cuyo novio despechado quería avergonzarla. El tipo probablemente esperaba que estas fotos privadas se propagaran como un virus por Internet, y ahora innumerables extraños lo complacen en su malvada campaña.
En la era previa a Internet, el novio abandonado podría haber expresado su enojo tirando dardos a la foto de la ex novia. Hoy en día, sin embargo, los medios para vengarse se han multiplicado casi al infinito, lo que hace que la reputación sea un bien más frágil que nunca.
Todos vivimos bajo la amenaza de ser humillados de forma fácil e instantánea. Ya no son sólo los famosos y altos ejecutivos quienes necesitan de técnicas para proteger su reputación y resguardar su imagen de forma enérgica.
Hace poco, se pensaba que la gente que rutinariamente introducía su propio nombre en motores de búsqueda en línea lo hacía por vanidad. Ahora, es un acto de autoprotecionismo. "Ponga su nombre en Google al menos una vez por semana", aconseja Richard Levick, quien dirige una firma de comunicación estratégica en Washington. "Necesita llevar un control de lo que se dice sobre usted" en blogs, portales de mensajes y sitios de redes sociales.
Cada vez que sale de su casa podría ser un blanco. Vaya al supermercado a comprar leche y puede terminar en un sitio web como PeopleofWalmart.com, en el que la cadena minorista estadounidense publica fotos ridículas de clientes.
Ese tipo de sitios plantea la pregunta: ¿nos hemos convertido en una sociedad más maliciosa? Las opiniones difieren.
"La naturaleza humana no cambió", afirma Jonathan Bernstein, un consultor de crisis en Los Ángeles. "Siempre hubo gente que tuvo por fin causarle dolor a los demás. Si veían que alguien hacía un papelón, sentían placer en divulgarlo. Antes de Internet, tenían que intercambiar chismes con sus vecinos. Ahora pueden intercambiar chismes con el mundo".
Otros sostienen que hubo un aumento de la maldad, que los cambios en la tecnología nos volvieron más crueles y más cínicos. "Es como un deporte sanguinario", señala Fink, quien dirige una firma de manejo de crisis en Los Ángeles. "Parece como si todos tuvieran su celular en la mano, listo para tomar esa foto que lastimará la dignidad de otra persona".
Es como si ahora todos tuviéramos nuestras propias imprentas y nuestros propios estudios de televisión y los pudiéramos usar para hacer el bien o el mal. El problema es que demasiados de nosotros sucumbimos al anonimato de la web, afirma Parry Aftab, una abogada de seguridad cibernética de Nueva York. "Somos más valientes cuando escribimos. No tenemos que mirar a otra persona a los ojos. Es más fácil cruzar la línea entre lo gracioso y lo cruel".
La epidemia de agresión en línea también es alimentada por los reality shows, que han ayudado a crear "una cultura de la humillación", sostiene Nicolaus Mills, un profesor de estudios americanos en la Universidad Sarah Lawrence en Bronxville, Nueva York. Cuando los cantantes sin talento son ridiculizados en las primeras rondas de American Idol o cuando se despide a un participante en El Aprendiz, los televidentes se sienten superiores.
En tanto, puede ser instructivo observar la rapidez con la que personas de alto perfil son humilladas en público hoy en día. Por ejemplo, Whitney Houston. En abril, asistentes a conciertos en distintos países capturaron el pobre desempeño de la cantante en las videocámaras de sus teléfonos celulares. A las pocas horas, clips de su versión poco agraciada de I Will Always Love You estaban por todos lados en Internet, y descarrilaron el más reciente intento de la diva pop de reencauzar su carrera.
Los jóvenes son especialmente vulnerables a ser ridiculizados en la web, ya que gran parte de sus vidas se vive en línea.
Un profesor de la universidad de mi hija llegó el primer día de clases de la materia "Los principios de las Relaciones Públicas" con un informe de lo que aparecía en Google al escribir los nombres de los 104 alumnos de la clase. Muchos de ellos aparecían en fotos medio desnudos, con pipas de marihuana o en otras situaciones embarazosas.
El profesor les advirtió a los estudiantes que sus futuros empleadores también buscarían información sobre ellos en Internet, y que fotos suyas que hubieran sido publicadas por otras personas podrían causarles dolores de cabeza.
Su consejo a los estudiantes puede aplicarse a todos nosotros: la mejor manera de lidiar con el tema es sospechar que todo lo que hacemos podría terminar en el dominio público.
Fuente: THE WALL STREET JOURNAL








































5 comments:
Nunca se me ocurrió googlear mi nombre, voy a hacerlo, a ver qué aparece.
Al principio yo era más ingenua, tardé en darme cuenta los peligros que tiene internet.
Creo que no hay mayor maldad, sino más medios para quien la ejerce.
Tenemos que estar atentos, y sí, sobre todos los chicos jóvenes.
Un abrazo, Shabat Shalom
Ya se sabe, lo que no quieras que se sepa...
Feliz finde amigo.
Algunos puntos de esta nota me han llevado a ciertas reflexiones que vengo masticando desde que Internet entró en nuestras vidas.
"La naturaleza humana no cambió", afirma Jonathan Bernstein.Creo que es así en toda la amplitud posible de este concepto. Tanto no ha cambiado que no deja de repetirse en mis recuerdos eso de "corrió como reguero de pólvora", haciendo referencia(por supuesto) a algún comentario, chisme, descalificación o mala noticia. Hoy por hoy sería algo así como "Ya está en la red".Más aún, desde que antiguas civilizaciones lograron perpetuarse hasta las mismas puertas de la modernidad,ya nos estuvieron alertando sobre los peligros del robo de almas a través de una simple toma fotográfica.Ancestralmente bastaba sentarse en el portal de tu casa para ver pasar el cadáver de tu enemigo.Hoy es "siéntate ante la computadora y destruye a tu rival ¡Ya!", pero aún así la necesidad de venganza es la misma de siempre.
Parry Aftab, una abogada de seguridad cibernética de Nueva York. "Somos más valientes cuando escribimos. No tenemos que mirar a otra persona a los ojos. Es más fácil cruzar la línea entre lo gracioso y lo cruel". No concuerdo. Las valentías, para que sean valentías, son las bien nacidas del anonimato, lo demás son vilezas.
Hasta dónde llegaremos con nuestra vieja humanidad llevada en viaje cibernético a velocidad Flash, no puedo imaginarlo.De hacerlo caigo en desvaríos tales como futuras guerras cibernéticas, lo que finalmente sería una rara, pero mejor alternativa (creo),para la salvaguarda de vidas humanas y no tanto.
AMIGO MIO:NO TODA LA GENTE QUE USA LA INTERNET , ES REALMENTE GENTE.SABEMOS QUE PARTE DEL MUNDO ESTA PODRIDO. CUANDO EL SER HUMANO ESTA HACIENDO DROGAS Y ALCHOHOLIZANDOSE YA NO ES HUMANO , Y DECIR ANIMAL ES OFENDER LA NATURALEZA,SON DEMONIOS QUE NO LES IMPORTA NADA. **PRUDENCIA Y SABIDURIA TIENEN QUE SALIR DE LA MANO HOY EN DIA.
FELIZ DIA DEL PAPA. A BIG HUG FOR YOU WHIT ALL MY HEART MARINA.
Con todo respeto, Marina, yo creo que las drogas y el alcohol no tienen nada que ver en esto.
Un adicto no deja de ser gente. En todo caso tiene un problema grave y necesita ayuda, solidaridad y comprensión para superarlo y los que nos creemos gente tenemos la posibilidad de dar una mano.
Pero no creo que por ser adicto vaya a tomar venganzas publicdando fotos y esas cosas.
Creo que estamos expuestos también por prejuicios. Si nos cuidadmos tanto de los adictos, nos llevaremos sorpresas...
Feliz y hermoso sábado para todos.
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