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* Miembro de la Asociación Israelí de Escritores en Lengua Castellana (AIELC).

* Miembro de Escritores Club (Agrupación de Escritores Independientes de Habla Hispana).

* Asesor de la Academia Filosófica Hebrea "Sinaí".

Mención de honor en el OCTAVO CERTAMEN NACIONAL Y TERCERO INTERNACIONAL DE CUENTO Y POESÍA JUNINPAIS2009 (Argentina), obtenida con el cuento "Viaje fantástico al bosque encantado".


Mención de Honor "Voz Hispana" otorgada por Ediciones Independientes MAR EN PROA (México), en calidad de finalista del Concurso de Cuento Breve, con "Dimensiones amorosas" y coautor de la Antología correspondiente.

Distinción recibida de C.I.C.L.A., Centro Israelí para las Comunidades Iberoamericanas, en la Universidad Hebrea de Jerusalém.

Ganador del Concurso Internacional de Relato Latin Heritage Foundation, con el relato titulado: "Godo".

Dirección de correo electrónico personal del autor:

rudyspillman@gmail.com


Especial diseño del presente blog para teléfonos celulares

julio 05, 2010

El insulto rechazado



Las palabras, benditas palabras. ¡Cuánto bien y cuánto mal pueden hacernos! Dicen que a veces los dichos logran dañar más que la violencia física. ¿Porqué es esto así? Analicemos el tema.

Las palabras son el medio más común y debiera ser también el más explícito para comunicarnos. Crean de manera instantánea imágenes y pensamientos en nosotros. Y estos logran mover nuestros afectos, en su caso, llegando a herir nuestro orgullo y autoestima. El único y verdadero atacado es nuestro ego. Si alguien me insulta o lo hace respecto de un ser querido, si manipula mentiras éstas no se harán realidad por el hecho de haber sido manifestadas. Si el insulto se basa en situaciones reales tampoco agregará o quitará nada. La situación permanecerá tal cual es. Entonces ¿porqué debiera afectarnos lo que dicen los demás?

Veamos, sólo en el caso de que nosotros o algún ser allegado recibiera una agresión física, se estaría produciendo un daño comprobable en el exterior y no siempre con posibilidades de neutralizarlo antes de que suceda.

El daño invisible (al menos en un primer momento) causado en nuestros afectos no existirá si no lo sentimos. Entonces, deberá quedar con el agresor. El Buda Gotama solía decir en otras palabras que los insultos y las agresiones verbales son como las ofrendas y regalos que alguien nos trae a nuestra casa. Si nos resultan placenteros gustosos los aceptaremos, de lo contrario podremos rechazarlos quedando estos en poder del visitante.

Las palabras son eso, sólo palabras. Somos nosotros los que las cubrimos de aterciopelados pétalos o de espinas. Tanto a las que emitimos como las que escuchamos de bocas ajenas.

3 comments:

Vani dijo...

Hola Rudy! me gustó mucho este post! la palabra tiene poder dicen... si nosotros dejamos que as{i sea... Cariños amigo de mi alma!

dondelohabredejado dijo...

Yo sé que tenés razón, que todo esto es muy cierto. Las palabras son sólo palabras.
Pero me resulta imposible que no me afecte cuando alguien me agrede, sobre todo si son agresiones reiteradas y mucho más si es alguien a quien amo.
Puedo llegar a entender sus razones y hasta a reírme sabiendo que lo que dice no es cierto, o ver claramente que el problema es del otro y no mío.
Puedo callarme o tratar de tranquilizar a esa persona para que "baje un cambio" pero adentro mío duele muchísimo recibir esas palabras.
Creo que lo que más duele es sentir que quien las dice quiere hacerme daño, entonces "no le voy a dar el gusto" y hago que el puñetazo pegue en el aire. Pero es sólo aparente, cuando nadie me ve, me lloro todo.
Te dejo un abrazo.

marina aguilar dijo...

AMIGO MIO:QUISIERA QUE EN MI CORAZON ESTAS VERDADES FUERAN ESCRITAS CON ORO, PERO SOY UNA CHILLONA DEPPRESIVA. NO SABES CUANTO TE ESTIMO Y TE VALORO

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