La Importancia de saber decir... ¡NO!
Esta palabra es más que una simple negativa y tampoco se trata de un simple monosílabo. “No”, es una pequeña palabra que, dicha a tiempo, puede evitar muchos problemas con nosotros mismos y con nuestro entorno. Acompañada de una explicación y un buen tono, una negativa a tiempo puede poner límites y nos evita posibles problemas a futuro.
Primero un ‘Sí’, después un ‘No’
Aunque suene paradójico, para poder decir "no" a otros, primero debemos aprender y acostumbrarnos a decirnos "sí" a nosotros mismos.
Una vez más, la autoestima pasa a ocupar un papel fundamental: conocer nuestras necesidades, valorar nuestros deseos, respetar nuestros valores y priorizar nuestros sentimientos es el primer paso para enfrentarse a otra persona con esta negativa. Pero si no valoramos lo que somos, no tendremos la solvencia necesaria para confrontarla.
Entonces, cuando definamos claramente qué es lo que queremos para nuestras vidas y qué cosas dejamos de lado, a qué le decimos sí y a qué no, entenderemos que saber decir "no" no significa pasar por alto las necesidades de los otros para satisfacer egoístamente las nuestras, sino buscar un equilibrio entre nuestra realidad interior y la exigencia exterior, representada por las demandas de los demás.
La confianza se construye en la infancia
Es sabido que la capacidad de afirmarse se origina en la infancia. Hacia los 2 ó 3 años, cuando el niño empieza a expresar su autonomía, se opone a la autoridad de sus mayores. Y esta actitud, sana por definición, suele ser reprimida y hasta castigada. Se trata simplemente de una auto-afirmación deseada.
El problema es que, una vez adulto, este niño reprimido probablemente fracasará cada vez que se le presente alguna situación donde deba reafirmarse.
Pero nada es irreversible, y por eso hablamos de aprendizaje continuo. También a la hora de poner límites, en cualquier ambiente, sea con nuestros hijos, en el trabajo, con nuestra pareja o en cualquier otro contexto.
Aprender a delegar sin culpa
Muchas veces, detrás de tanta imposibilidad de negativa se esconde probablemente una persona que con su presencia permanente busque siempre agradar al otro, o se esconda un miedo a que los demás nos abandonen o no nos tengan tan en cuenta. Pero es siempre mucho más sano delegar tareas que entrar en una vorágine de compromisos imposibles de cumplir, ya que esto provoca un grado de estrés inevitable. En este caso, decir “no puedo con todo”, de manera asertiva, es el primer paso para una mejor calidad de vida.

























1 comments:
Me llevo este post y me hago un cuadrito.
Tengo serios problemas para decir que no, para poner límites del modo en que sea.
Lo he trabajado mucho, con terapias diferentes (hasta sesiones de hipnosis)
Si comparo con lo que era, estoy muchísimo mejor, pero aún tengo mucho camino que recorrer para aprender a decir que no sin morirme de culpa.
Es uno de los temas sobre los que tengo que trabajar y trabajar para estar y ser mejor...
Gracias por lo que decís, me es muy útil.
Un abrazo.
Publicar un comentario