Desesperado de sed, un árabe se arrastraba en el desierto afgano, cuando divisó una forma a lo lejos. Esperanzado de encontrar agua se dirigió hacia allí: era un viejo judío, sentado bajo una sombrilla con un tenderete de corbatas.
- Estoy desfalleciendo de sed. ¿Podría darme agua? -imploró el árabe.
- La verdad es que no tengo agua, pero... ¿por qué no me compra una corbata? Mire, ésta va perfecta con su chilaba...
- ¡¡¡No quiero una corbata!!! ¡¡¡Quiero agua!!!
- Bueno, no me compre la corbata si no quiere. Pero, para que vea que soy una buena persona, le diré que pasando esas dunas, a unos 3 o 4 kilómetros, hay un buen restaurante, ellos tienen toda el agua que quiera...
El árabe le dio las gracias y desapareció rápidamente tras las dunas.
Cuatro horas más tarde, el árabe regresó donde estaba el viejo judío que seguía tranquilamente bajo su sombrilla, leyendo La Vanguardia.
El judío le pregunta:
- Le dije unos 4 kilómetros; ¿no encontró el restaurante? ¿se perdió?
- Lo encontré perfectamente, dijo el árabe, ¡¡¡pero el hijo de p... de tu hermano no me deja entrar sin corbata !!!
Imagen: WIKIPEDIA - Licencia de Documentación Libre GNU.
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