Vaticina Unicef segunda oleada de mortalidad en Somalia
Mogadiscio, 29 oct (PL) Enfermedades y conflictos armados provocan una segunda ola de muerte más devastadora en el sur de Somalia, azotada desde hace más de tres meses por hambruna ante una prolongada sequía, vaticinó Unicef.
Las lluvias actuales aliviarán los daños por más de 18 meses sin precipitaciones, pero es mayor el riesgo de brote de enfermedades asociadas al agua, como diarrea aguda y malaria, dijo el director para África Oriental y Meridional del ente, Elhadj As Sy.
A ello se suma el incremento de los enfrentamientos armados y con ello los obstáculos para una ayuda más efectiva de los colaboradores del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
Para el representante de esa organización en esta capital, Sikander Khan, "cualquier retraso o interrupción en la distribución de la ayuda es una cuestión de vida o muerte".
La Unicef y la Organización Mundial de la Salud iniciaron esta semana en Mogadiscio una campaña de vacunación contra el sarampión a 750 mil niños entre seis meses y 15 años.
Más de un millón de infantes somalíes fueron inmunizados contra esa enfermedad desde julio a la fecha, pero decenas de miles murieron en ese lapso y cientos de ellos son víctimas cada día de esas y otras enfermedades prevenibles o por inanición ante la falta de agua y comida.
El ente de la ONU reclamó a las partes en conflicto cumplir con sus obligaciones morales y legales de brindar seguridad a los niños y mujeres víctimas del desastre.
Los pequeños con desnutrición grave, comparados con los saludables, son propensos nueve veces más de morir de enfermedades infecciosas, como el sarampión, el cólera o la malaria.
También el alza de desplazados por la guerra y la hambruna provoca mayor hacinamiento en los campamentos de refugiados y complica la atención de necesidades de agua, saneamiento, vacunas y asistencia médica oportuna.
Somalia vive en un estado de guerra civil y caos permanente desde hace 20 años, desprovista de un gobierno central efectivo desde la caída del general Mohamed Siad Barre en 1991.
En esa nación imperan milicias islámicas, señores de la guerra tribales y bandas de delincuentes armados de diversas tendencias ideológicas.
A ello se sumó que fuerzas combinadas kenianas declararon la guerra, el pasado 16 de octubre, a la milicia islámica Al Chabab (Juventud) ante sucesivos secuestros en su territorio de cooperantes humanitarios.
El grupo extremista, con supuestos vínculos con la red Al Qaeda, negó responsabilidades en los hechos, pero los enfrentamientos entre las partes no cesan.
ocs/smp
Fuente: Prensa Latina
"ESCRITOS de Rudy Spillman", ¡VISÍTALO!








































0 comments:
Publicar un comentario